domingo, febrero 18, 2007

¿Cuantas cosas perdimos cazando gaviotas?

A un muchacho que vivía al borde del mar le gustaban las gaviotas. Todas las mañanas iba a jugar con ellas, y otras gaviotas llegaban, a centenares, sin parar. Su padre dijo: “Me he enterado de que las gaviotas juegan contigo. Cógeme unas cuantas para divertirme con ellas.” Cuando al día siguiente fue al borde del mar, las gaviotas danzaron en el aire, pero no descendieron.

De ahí el dicho: “El discurso perfecto no emplea palabras, la acción perfecta es el no actuar. Todo lo que saben los hombres inteligentes es de escasa profundidad”

Extraído de: Lie Zi; El libro de la perfecta vacuidad; RBA


Y ahora mi corazón me susurra tres cosillas:

  • ¿Cuantas gaviotas danzan sin que las dejemos descender a nuestras manos?
  • ¡Qué transparente es el corazón del que oculta redes con que cazar gaviotas!
  • Una buena frase como frontispicio de los tribunales, los templos y las universidades: “todo lo que saben los hombres inteligentes es de escasa profundidad”.

Y un propósito de enmienda:

  • Esta semana intentaré no ser más inteligente de la cuenta...

Sé feliz